SANTO DOMINGO. La disputa por los costos de los pagos electrónicos vuelve a colocar a los comerciantes frente a las empresas que operan estos servicios. La Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (Anadegas) mantiene para el 25 de septiembre su decisión de desconectar los verifones en las 780 estaciones afiliadas a la organización.
El presidente de Anadegas, Juan Elías Pérez, afirmó que los propietarios de estaciones no están dispuestos a continuar asumiendo costos que, según plantea, representan cerca del 27 % de sus beneficios brutos.
La decisión fue adoptada luego de reuniones con las diferentes regionales del gremio y forma parte de una estrategia de presión para buscar cambios en las condiciones económicas asociadas al uso de los sistemas de pago electrónico.
Pérez reconoció las gestiones realizadas por el ministro de Industria, Comercio y Mipymes y por el director ejecutivo de Pro Consumidor, Eddy Alcántara, para procurar una solución, pero sostuvo que hasta el momento no se ha logrado un entendimiento que responda a las demandas de los detallistas.
El reclamo de los gasolineros pretende además llamar la atención de otros comerciantes. El presidente de Anadegas mencionó a ferreteros, repuesteros, tiendas de electrodomésticos y pequeños supermercados como sectores que, a su juicio, enfrentan una problemática similar con los pagos electrónicos.
La organización anunció que continuará durante esta semana con reuniones y movilizaciones en sus distintas regionales para coordinar las acciones que desarrollará antes de la fecha fijada para la desconexión.
Aunque Anadegas asegura que el respaldo a la medida es masivo entre sus afiliados, Pérez reiteró que el gremio mantiene abierta la vía del diálogo.
El escenario deja sobre la mesa una discusión que va más allá de las estaciones de combustibles: cuánto cuesta a los comercios aceptar pagos electrónicos y quién termina absorbiendo ese costo.



