La desaparición de Narciso González continúa siendo uno de los episodios más impactantes y controversiales de la historia reciente de República Dominicana. A más de tres décadas de su desaparición forzada, familiares, organizaciones sociales y sectores académicos siguen reclamando justicia y respuestas sobre el destino del reconocido profesor universitario, escritor y activista político.
Conocido popularmente como “Narcisazo”, González fue abogado, periodista, dramaturgo y catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Durante años se destacó por su pensamiento crítico, sus denuncias contra la corrupción y su fuerte oposición a las prácticas autoritarias que marcaron parte de la vida política dominicana en las décadas de los 70, 80 y 90.
El 26 de mayo de 1994 fue visto por última vez, apenas días después de pronunciar un encendido discurso en la UASD y publicar un artículo donde criticaba duramente al entonces presidente Joaquín Balaguer y denunciaba presuntas irregularidades tras las elecciones de ese año. Desde entonces, su paradero sigue siendo desconocido.
Diversos organismos internacionales calificaron el caso como una desaparición forzada. En 2012, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado dominicano por negligencia y omisiones graves en las investigaciones relacionadas con el caso. La sentencia ordenó reabrir las pesquisas, identificar a los responsables y garantizar reparaciones a sus familiares.
A lo largo de los años se han realizado múltiples homenajes en memoria de Narcisazo. La UASD, movimientos estudiantiles y organizaciones defensoras de derechos humanos mantienen viva la exigencia de justicia y consideran su figura como símbolo de lucha por la libertad de expresión y la democracia dominicana.
Este 26 de mayo de 2026, al cumplirse 32 años de su desaparición, distintas organizaciones volvieron a reclamar el esclarecimiento definitivo del caso, insistiendo en que la sociedad dominicana aún tiene una deuda histórica con la memoria de Narciso González.



