Santo Domingo.– En medio del reconocimiento propio del Viernes Santo, la Iglesia Católica dominicana se convirtió en el tradicional Sermón de las Siete Palabras en una radiografía directa de la realidad nacional, con mensajes contundentes que apelan a la conciencia social, política y humana.
La ceremonia, celebrada en la Catedral Primada de América, reunió a cientos de fieles y fue seguida por millas a través de medios de comunicación, consolidándose como uno de los actos religiosos más influyentes de la Semana Santa en el país.
Durante la predicación, sacerdotes y obispos reflexionaron sobre las últimas frases pronunciadas por Jesucristo en la cruz, utilizando cada “palabra” como punto de partida para abordar las problemáticas actuales.
Uno de los mensajes más recurrentes fue el llamado al perdón ya la transformación social, acompañado de fuertes cuestionamientos a la violencia, la corrupción y la pérdida de valores.
En la segunda palabra, centrada en la promesa de salvación al “buen ladrón”, la Iglesia exhortó a la población a replantear la forma en que enfrenta el sufrimiento, destacando que la fe puede marcar la diferencia entre la desesperanza y la redención.
Mientras que en la tercera palabra, el enfoque se dirige hacia la realidad de las familias dominicanas, especialmente el rol de la mujer, señalando las cargas sociales, económicas y emocionales que enfrentan, así como la preocupante incidencia de la violencia intrafamiliar.
El sermón también abordó temas como el desempleo, los accidentes de tránsito, la desigualdad social y la crisis moral, advirtiendo que el país “carga con su propia cruz” marcado por estos desafíos.
Esta tradición, que se celebra cada Viernes Santo, forma parte central de la conmemoración de la Pasión y Muerte de Jesucristo, y consiste en la meditación de sus últimas siete expresiones antes de morir en la cruz.
Más allá del acto litúrgico, el Sermón de las Siete Palabras volvió a posicionarse como una plataforma desde la cual la Iglesia no solo invita a la reflexión espiritual, sino que también interpela directamente a la sociedad ya las autoridades, en un momento donde los desafíos sociales exigen respuestas urgentes.



