El papa Francisco aprobó el decreto para la canonización del beato venezolano José Gregorio Hernández Cisneros, mientras permanece hospitalizado en el hospital Gemelli de Roma por una neumonía bilateral, informó este martes el Vaticano. Francisco firmó el decreto el lunes, durante la visita que le hicieron el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, y el sustituto de la secretaria de Estado, el venezolano Edgar Peña Parra. Además, el papa cambió algunas leyes del Estado vaticano para dar mayores poderes a la religiosa Raffaella Petrini, la primera mujer presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, el órgano que ejerce el poder ejecutivo en la Santa Sede, del que ya era secretaria general. En virtud de esos cambios, Sor Raffaella Petrini también será desde el 1 de marzo la presidenta de la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano y Presidenta de la Gobernación del mismo Estado, por lo que tendrá los mismos poderes que un cardenal.

El papa no ha vuelto a sufrir crisis respiratorias
Fuentes vaticanas han señalado que las condiciones de salud del papa son las mismas que anoche: no ha sufrido otras crisis respiratorias, continúa el tratamiento y puede levantarse. Además han especificado que Francisco no ha tomado calmantes y ha descansado bien toda la noche. «Se despertó tras haber dormido bien toda la noche y continúa con la terapia habitual de estos días», añadieron dichas fuentes, por lo que «no ha tenido ninguna otra crisis respiratoria».Leve mejoría, aunque su estado sigue siendo crítico
En el parte médico del lunes se informó de que «las condiciones clínicas del Santo Padre, en su estado crítico, demuestran una leve mejoría» y que no se habían verificado episodios de crisis respiratorias asmáticas, así como que «algunos exámenes del laboratorio han mejorado». Asimismo, el control de la «leve» insuficiencia renal detectada el día anterior «no suscita preocupación».El papa continúa con la terapia de oxígeno
El papa continúa con la terapia de oxígeno, pero con flujos a un porcentaje «levemente reducidos» respecto a los de días anteriores. Los médicos, a tenor de la complejidad de su cuadro clínico y de forma prudencial, prefieren aún mantener el pronóstico reservado.



