SANTO DOMINGO. El presidente Luis Abinader asumió formalmente este domingo la presidencia del Partido Revolucionario Moderno (PRM), en un acto de proclamación y juramentación que marca el inicio de una nueva etapa en la principal organización política oficialista.
Abinader encabezará el PRM durante el período 2026-2030, luego de ser proclamado junto a la nueva dirección nacional de la organización al cierre de la XXIV Convención Nacional Ordinaria, dedicada a Orlando Jorge Mera.
Durante su primer discurso como presidente del partido, el mandatario colocó sobre la mesa uno de los principales desafíos políticos de la organización: el proceso interno que deberá conducir a la escogencia de su candidato presidencial para las elecciones de 2028.
Abinader aseguró que su llegada a la dirección del PRM no tiene como propósito construir una candidatura ni imponer a quien deberá sucederlo en la Presidencia de la República.
“No llego a la presidencia de este partido para construir una candidatura ni para imponer un heredero o heredera política”, afirmó el mandatario, al tiempo que prometió reglas claras para los dirigentes que tengan aspiraciones legítimas.
El jefe de Estado planteó que su responsabilidad será garantizar un partido institucional, democrático, imparcial y unido cuando llegue el momento de definir la candidatura presidencial de la organización.
También llamó a los dirigentes a colocar los intereses nacionales por encima de las aspiraciones individuales y partidarias, al señalar que el país y su gente deben estar primero.
Nueva dirección
Junto a Abinader fueron juramentados Juan Garrigó Mejía como secretario general, Deligne Ascención como primer vicepresidente nacional y Gloria Reyes como secretaria nacional de Organización.
La nueva estructura sustituye a la encabezada por José Ignacio Paliza y Carolina Mejía, quienes ocuparon respectivamente la presidencia y la Secretaría General del PRM durante los últimos años.
Con la nueva dirección, el partido oficialista inicia un ciclo que estará marcado por la reorganización de sus estructuras y por la preparación del escenario electoral de 2028.
La llegada de Abinader a la presidencia del PRM coloca al mandatario como una figura central en la conducción de ese proceso interno, aunque su compromiso de mantener reglas claras y no imponer un sucesor será uno de los principales elementos que marcarán su gestión partidaria.



